La forma más sencilla de explicarla es la siguiente: estoy apurado, llego tarde a algún lugar, y decido comerme la luz del semáforo; o también, estoy perdido y pregunto una dirección en plena avenida a hora pico. ¿se entiende?, y más tecnicamente podemos traducirlo como la anteposición de mis necesidades, deseos, ideas, antes que la de los demás.
Claro que no está mal anteponerse a los demás, pues uno es primero, y busca satisfacer sus necesidad antes que a las necesidad de otros, de terceros. Pero, el problema se presenta cuando mis necesidades obstaculizan el buen desarrollo de cualquier factor de la vida social, obstaculizan el tránsito, las colas en el metro, los bancos, etc.
Para ser sincero pienso que el yo social del Venezolano no se ha terminado de construir, muchos carecen de ese sentido cómun, por llamarlo de alguna manera, y no se ha construido pues lo solapamos bajo, la mal llamada, "Viveza Criolla". Esta viveza criolla es la que nos hace pensar que si no soy primero no soy nadie, si no lo hago a mi manera no se puede hacer, a no leer los manuales y a inventarnos rutas, atajos, saltos y canales de contraflujo cuando salimos a conducir.
Hablando con un poco más de propiedad, en las teorías de construcción del yo, que se estudian en sociología y psicología, entre otras ciencias, existen varios niveles del yo. Estos niveles se refieren a como interactuamos con nosotros y como interactuamos con la sociedad u otros actores sociales. Entonces, ¿qué hace al Venezolano no respetar a los demás, sobretodo en el tránsito?, pues que somos nosotros mismos en cada espacio cuadrado del territorio nacional, no sabemos diferenciar un espacio público de uno privado. Esto causa todo el desbarajuste que podemos observar en el tráfico, y verdaderamente son cosas increíbles.
Este proceso como muchos otros de Construcción del Yo, se da principalmente en la familia, donde los padrés, más con acciones que con palabras, le enseñan al niño como debe comportarse. El ser humano aprende muchas cosas por experiencias vistas, es llamado aprendizaje vicario, así como el artesano le enseña a su aprendiz como trabajar la madera, por ejemplo. Este aprendizaje es sumamente importante y delicado, pues se aprenden tanto cosas buenas como malas, por ejemplo el padre que manda a su hijo a esperar el ascensor, y cuando llega lo detiene alrededor de unos 5-10 minutos mientras él termina lo que estaba haciendo, ¿qué pasa con todos los demás vecinos?.
Este pensamiento lo venimos arrastrando del llamado modernismo, donde la razón pasó de ser un objeto social, a un objeto individual, y terminó desvirtuandose hasta convertirse en lo que nos hace vivir en una anarquia.
Y para terminar, la conciencia social es algo necesario, por ejemplo en una universidad suiza, cuando alguien llega temprano a un lugar, se estaciona en el puesto más lejano, para que el que llegue tarde por cualquier calamidad encuentre un espacio cerca y llegue a tiempo a su clase. ¿Irreal?, sí, pero en Venezuela.
Claro que no está mal anteponerse a los demás, pues uno es primero, y busca satisfacer sus necesidad antes que a las necesidad de otros, de terceros. Pero, el problema se presenta cuando mis necesidades obstaculizan el buen desarrollo de cualquier factor de la vida social, obstaculizan el tránsito, las colas en el metro, los bancos, etc.
Para ser sincero pienso que el yo social del Venezolano no se ha terminado de construir, muchos carecen de ese sentido cómun, por llamarlo de alguna manera, y no se ha construido pues lo solapamos bajo, la mal llamada, "Viveza Criolla". Esta viveza criolla es la que nos hace pensar que si no soy primero no soy nadie, si no lo hago a mi manera no se puede hacer, a no leer los manuales y a inventarnos rutas, atajos, saltos y canales de contraflujo cuando salimos a conducir.
Hablando con un poco más de propiedad, en las teorías de construcción del yo, que se estudian en sociología y psicología, entre otras ciencias, existen varios niveles del yo. Estos niveles se refieren a como interactuamos con nosotros y como interactuamos con la sociedad u otros actores sociales. Entonces, ¿qué hace al Venezolano no respetar a los demás, sobretodo en el tránsito?, pues que somos nosotros mismos en cada espacio cuadrado del territorio nacional, no sabemos diferenciar un espacio público de uno privado. Esto causa todo el desbarajuste que podemos observar en el tráfico, y verdaderamente son cosas increíbles.
Este proceso como muchos otros de Construcción del Yo, se da principalmente en la familia, donde los padrés, más con acciones que con palabras, le enseñan al niño como debe comportarse. El ser humano aprende muchas cosas por experiencias vistas, es llamado aprendizaje vicario, así como el artesano le enseña a su aprendiz como trabajar la madera, por ejemplo. Este aprendizaje es sumamente importante y delicado, pues se aprenden tanto cosas buenas como malas, por ejemplo el padre que manda a su hijo a esperar el ascensor, y cuando llega lo detiene alrededor de unos 5-10 minutos mientras él termina lo que estaba haciendo, ¿qué pasa con todos los demás vecinos?.
Este pensamiento lo venimos arrastrando del llamado modernismo, donde la razón pasó de ser un objeto social, a un objeto individual, y terminó desvirtuandose hasta convertirse en lo que nos hace vivir en una anarquia.
Y para terminar, la conciencia social es algo necesario, por ejemplo en una universidad suiza, cuando alguien llega temprano a un lugar, se estaciona en el puesto más lejano, para que el que llegue tarde por cualquier calamidad encuentre un espacio cerca y llegue a tiempo a su clase. ¿Irreal?, sí, pero en Venezuela.